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AUTOCONOCIMIENTO vs FELICIDAD REPTILIANA 

Carolina Pamplona  

Consultora Estratégica y Coach.

12 del 12 de 2020

Homo Deus, 2015. Libro de Yuval Noah Harari, autor de Sapiens, relata con total minuciosidad la secuencia a seguir de una mente reptiliana en su búsqueda por la felicidad, mientras se hace la eterna pregunta, si somos  maestros expertos del conocimiento externo, adiestrados en todo para sobrevivir, pero esto no nos hace ser felices, placeres efímeros que cada vez que los tocas escapan,  será la felicidad culpa del conocimiento interno, por estar este todavía sin descubrir “ya que no nos vale con el placer efímero dice Harari, sino lograr la  felicidad o placer perpetuo ”.

¿Será entonces la definición de felicidad,  el placer perpetuo?

▬ A lo largo de millones de años, tres eran los problemas que acuciaban a la humanidad, incluida  China, India y Egipto:

La hambruna, la peste y la guerra hambre, epidemias y violencia.

A las puertas del s.XXI y ante  la sorpresa de muchos, “estos problemas dejan de ser fuerzas de la naturaleza incontrolables para transformarse en retos manejables” 

Dicen que al enemigo se le ataca, cuando tu posición ha mejorado y destacado y no antes, que el hambre, la enfermedad y la violencia nunca se olvidan…que aparecen como impronta y que la sensación de que el mundo es libre y evoluciona desde y para la paz y en pos de la creación y el bienestar, sigue siendo una Utopía. 

Sí se asume que el puesto hegemónico, sólo se conquista a base de guerras, siendo el  buen liderazgo su reflejo… lo llamaríamos  entonces progreso entre guerras? 

Más pandemias entonces… que nos sigan despertando de este mundo iluso de bienestar, ya sea turno occidental u oriental, así disfrutaremos del expertise estratégico-cultural según contendiente… acaso win to win… que si son empresas, que si son países, que si contendientes, conocedores y hacedores de últimas tecnologías… puro y duro totalitarismo, que no evolución… 

Es posible que ante la prosperidad, salud y armonía, no se soporte tanta belleza y haya que buscar otras distracciones que alimenten nuevas sensaciones, más banales y audaces en su diálogo con la adrenalina y en sintonía con los “ingeniosos” 

Tal vez haya que vivir el hambre, la enfermedad como consecuencia y la violencia como acompañante, para sentir que las mentes heridas siguen girando en el bucle del sufrimiento sin sanar, sin desaprender enseñanzas pasadas, sin crecer en ellas mismas, ni alimentar bondades, que si recónditas secuencias de vida que les llevaron a sobrevivir,  cual cerebro reptiliano sintiéndose amenazado al adentrarse en terreno desconocido, especializándose todavía más en lo que ya es. 

Secuencias de vida, unidas a una  necesidad de justificación constante, un bucle de acciones y decisiones, puesto que la no coherencia, grita justificación sin dilación, en un intento equivocado de calmar el alma, esa que en su día enterraron presa de un dolor mal entendido y un sufrimiento distorsionado,  observado dentro de una realidad creada para y a la medida de mentes supervivientes que entienden que el único camino del no dolor, es seguir enganchadas a sus creencias, guerras de  reacción y supervivencia,  ante los todavía  recuerdos que no presentes, hambre, enfermedad y violencia. 

Adictos a sus propias vivencias reactivas,  que quedan reflejadas en sus escenarios cotidianos,  que aunque ahora externamente más amables, que no internamente. 

Y si siendo el expertise interno un imposible por descubrir, según Harari en su Homo Deus, sería factible pensar que ante esta imposibilidad demasiado dolorosa, se seguiría buscando la felicidad, forzando todavía más si cabe, su especialización en el no ser. 

En mi opinión, claramente antagónica a Harari, parece evidente, que es el miedo dando vueltas en el horror de lo pasado y no sanado,  lo que ha recreado estas mentes maquiavélicas especializadas en el no ser, que si hacer, el que ha tomado el derecho y el poder a seguir explorando la vida, desde una perspectiva alejada del clamor del alma, que por temor es ahora  callada y ocultada bajo la creación de una agenda humana, espejismo distorsionado de estas mentes y adaptada como herramienta de control. 

Enfrentarse a uno mismo sigue siendo el gran desafío, cuánto más alejado se  está más se sufre las consecuencias de adaptarte energéticamente al no ser, el personaje siempre es causa de cansancio, ira y ansiedad, que lleva a más especialización en acciones justificantes de perspectiva supervivinte,  complicando el volver a ser y sentir. 

Realmente, si son estas las connotaciones adaptativas, ajustadas al hacer del cerebro reptiliano y deseadas y aceptadas por el actual poder,  Grave error. 

▬ Criticar lo que no se tiene, para luego comportarse desde el que si tuvo…sutil venganza ilustrada.  

Los avances en biotecnología y tecnología, se lo han puesto fácil a los ingeniosos,  descendientes de estas mentes automáticas sin sanar, que los ricos hayan cobrado y cobren costes desorbitados a los no ricos y que se sirvan de su situación de poder para exigir, controlar y manipular, es ya una vieja historia recurrente, que no por criticada desaprendida, contrariamente podemos observarla, pensarla y sentirla más actual que nunca y aunque ahora sea llamada globalismo, no deja de ser más de lo mismo creciente eso sí, en la especialización de los tiempos, en tecnología, biotecnología, ciberdelincuencia,  cibercontienda… control. 

Una mirada profunda al  pulso del mundo, hasta ahora innecesaria y sustituida por quehaceres más mundanos, se torna ahora urgente, ante una ya sorprendente y perseverante pandemia, realidades que fueron alejadas, ahora se tornan cercanas. 

Un África descuidado, un Oriente preocupante, un Irak en guerra, una Siria sufriente y una China saliente de una hambruna que maltrató a su población hasta más de 1974,  frente a un EEUU hegemónico y pletórico de poder y una Europa cada vez más ostentosa, arraigada en su confort, despreocupada y demasiado confiada. 

Ante estas desacertadas diferencias, humanas, económicas y políticas, observadas por unos pocos e ignoradas por casi todos, son y han sido “esos pocos”  los que han decidido liderarlas a beneficio propio…, 

Durante el último siglo y a la vista profunda, que no desinteresada de este global escenario, se ha ido creando una red de seguridad cada vez más intensa, con capacidad de intervenir en caso de hambruna, epidemias y planetarias guerras. 

Grandes Corporaciones, Entidades Gubernamentales y extensos entramados empresariales, han tomado las riendas del poder global con el sano propósito de influir positivamente en cualquier problema que presente la población mundial, desde la creación de ONGS y redes de comercio globales, transformando sequías e inundaciones en oportunidades de negocio, hasta cualquier desastre medioambiental, contiendas o graves incidencias, que se puedan paliar desde la Red Global. 

Pero tal vez sus miedos (falta de bondad) y especialización en el falso control, (guerras necesarias), les hayan llevado mucho más allá… 

Y si casualmente, nuevas enfermedades infecciosas apareciesen principalmente como resultado de mutaciones aleatorias en el genoma de los patógenos, dichas mutaciones podrían permitir que los patógenos pasen de animales a humanos venciendo su sistema inmunológico y creando resistencias frente a los medicamentos y diseminándose rápidamente gracias al medio ambiente Homo Deus – 2015

Cómo se pudo escribir en el 2015, nacimiento de los ya  famosos ODS y agenda 2030, un texto tan certero y elocuente… ¿tal vez ya  agendado y programado, tal vez  bondadoso aviso para comprensión futura? 

Está claro que  investigaciones médicas, han ido más allá de la simple ciencia,  creando y desarrollando nuevos tratamientos diferentes, basados en arduas investigaciones, sin duda todo un peligro si se volviesen en contra, lo que ha servido para deducir la cura, también puede servir para generar el mal. 

Si la propia humanidad al servicio de una ideología despiadada puede generar epidemias, echaremos en falta los  tiempo en que su origen fue natural”.  

De esta forma, volvemos a tener el tres en uno, hambruna, enfermedad y guerra, vuelven a aparecer de la mano de una sola causa, pandemia,  capaz de generar las otras tres, tal vez añoradas por las mentes ingeniosas que si avisadoras. 

Podemos comenzar a pensar que el tesoro está en el conocimiento y que ahora más que nunca, el que tiene el conocimiento tiene el poder, atrás quedaron los activos materiales como el oro y el petróleo. 

Las guerras clásicas, quedarían entonces restringidas a aquellas partes del mundo, en las que las economías todavía son basadas en lo material. 

EL CONOCIMIENTO, que aunque también robado, puede ser cooperado, como en caso de China con Apple y Microsoft, origen de las actuales fortalezas Chinas en la alta tecnología, es el actual símbolo de poder del s.XXI. 

No es que ahora no existan guerras entre los países, es que no se ven, son guerras encubiertas, guerras económicas,  guerras lógicas… guerras de conocimiento

Se  insertan bombas lógicas en infraestructuras sensibles en tiempos de paz y pasan a ser un por si acaso o algo así… posible 11 M…! 

Los motivos, los saben “ellos” y quién dice bombas, dicen cámaras de seguridad, correos y móviles observados, drones y juego sucio de  espionaje y control. 

La historia sostiene mal el vacío, necesita adrenalina recurrente, eventos insidiosos que la descoloquen y desordenen para que pueda volver a reordenarse

La Covid-19 ha llegado para ocupar ese vacío, para algunos un sustituto de adrenalina reptiliana y para otros un despertar a la realidad, que no por dormida resuelta, más bien amenazante aunque no visible, aunque no nos dejen pensar, aunque este todo tan profundamente calculado, que los eventos distractores nos alejen del fin último, ninguna acción sería satisfactoria si su perpetuador no se jactase de ella, limpiemos nuestras gafas, enfoquemos visión, porque el fin último de todo esto, está delante y  no es otro que el deseo de control. 

Control poblacional, de recursos,  búsqueda de inmortalidad, felicidad y  por qué no divinidad,  parecen ser los próximos OBJETIVOS encubiertos de la ya conocida y divulgada agenda 2030. La pregunta es intrínseca en sí misma, como los que viven del legado de la supervivencia, que son incapaces de mirarse internamente, pueden ser tan osados de ponerse como reto buscar la felicidad, cuándo la felicidad nace de un profundo conocimiento del sí mismo y su forma de relación con la vida, es en su vida de sinrazón donde pretenden encontrarlaentonces con más de lo suyo, ajustando y afinando visión reptiliana a… y sintiéndose cualificados desde su condición de élite, e impulsados por la necesitada adrenalina creciente, tal vez sea posible una osada incursión en, bioquímica para la felicidad y  desarrollo humano. 

Vivir desde el pasado para el futuro, sin dialogar con la magia,  escuchar al alma y observar la mente, difícil entendimiento sobre el auténtico significado de la felicidad, adorado tesoro y anhelado secreto, convertirse en su síntoma obviando su esencia, inspiración peligrosa, artificiosa y maquiavélica tarea esta, de hacer tuya la felicidad aunque no quiera. 

Felicidad, estado fruto de realidad interna y reflejo mismo de quién somos, que no culpa de lo externo, que si de lo que hacemos con lo ocurrido, esfuerzo en autoconocimiento desde el entendimiento de la propia vida, estrategia trazada de espiritualidad a realidad. 

Servirle desde el cerebro reptiliano, no es más que no liberar el miedo, seguir automáticos y negar identidad, cuándo la única manera es transcender demonios, conectando razón e inteligencia con corazón y esencia. 

Rendirse ante el esfuerzo de salir de la zona de confort, adorar y justificar felicidad artificial, es negar verdad, negar ser y evolución, es pagar su precio. 

Bendita agenda humana. Bendita Felicidad

C.P. 

CoreValue-Lab.com 

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