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Carolina  Pamplona

2 /10 /2020

Sócatres, 470 a.C, es el primer filósolo que habla de la posverdad, o degradación de la verdad,   ¨hay que saber mentir muy bien, para ser creído, el que mejor sabe, es el que más miente¨ .  Realmente, no hay problemas nuevos, que si contemporanizaciones de estos.

Al fin y al cabo, el origen  de la mentira, es el de la supervivencia humana y su evolución a posverdad, el logro y falso reconocimiento personal.

Esta valoración de la capacidad magistral para encumbrar la postverdad, viendo incluso la mentira como logro, es sin duda una nueva forma de pensar.

Ante un error, podemos reconocerlo o negarlo, la negación nos obliga a crear una historia convincente, solida, argumentada y creíble, tal y como nos enseña la política y las redes sociales, calando poco a poco, en nuestra sociedad y forma de vida.

No por eso vamos a disculparla, cuando hay negación, ocultación, tergiversación, orgullo, perversión y castillos de mentiras, todos juntos pueden implosionar una vida.

Las verdades inamovibles, anclajes y fundamentos de antaño, han pasado a ser posverdades, en las que todo vale y todo es negociable, los hechos que hoy vemos y contamos de una forma, mañana los podemos interpretar y contar de otra, sin penalización alguna.

De tal forma, que los hechos importan poco, sólo importa su interpretación, o posverdad, en la que todo es negociable y se cree más a la persona que lo cuenta y como lo cuenta, su argucia y estrategia, que a la verdad.

En consecuencia, es difícil saber cuál es la verdad y como se accede a ella, cuando la mentira, es defendida sin tregua y enmarcada en historias y lienzos.

¿Cómo podemos entender esta nueva conceptualización de la verdad?

Una visión antropológica, nos diría que la humanidad,  ha vuelto a una concepción antigua de la persona, en su juego de mascaras, para ocultar su propia personalidad.

De esta forma, la  identidad se polariza, entre su verdad o su diferencia,  mascaras con las que el sujeto se puede ir disfrazando constantemente y mutando según el escenario.

Existe una gran transformación desde un aspecto social y cultural, hay una evolución de la identidad, cultural, moral y espiritual,  de nuestra sociedad  y de todas las sociedades.

Ante la fragilidad de los modelos éticos, sociales y políticos,  nos encontramos en una época de falta de medios e instrumentos y pedagogías, que llevan a una insuficiencia para alcanzar nuestros objetivos, por eso se produce un necesario cambio de paradigma.

Cuando nuestra forma de pensar, ya no resuelve nuestros fines, ni tenemos los medios suficientes para hacerlo, inevitablemente, tendremos que cambiar esta forma de pensar colectiva, el actual paradigma de pensamiento, ya no vale.

El  actual cambio de paradigma social y cultural pone en juego la comprensión misma de la verdad y el complicado  acceso a ella.

La oportunidad de investigar las consecuencias de la posverdad o mentira emocional, hacen pensar en una necesaria propuesta de vuelta a la espiritualidad en este siglo XXI, con perspectiva  en valores y coherencia.

Intentar entender, que es lo que está moviendo al ser humano para que los valores se hayan vuelto invisibles, en pos de la posverdad, es reto obligado.

  • Origen y factores que influyen en la posverdad,

La posverdad, del siglo XXI, está directamente vinculada con la política y las redes sociales.

La relación sorprendente entre la Ciencia y la antropología, la ingeniería genética, la búsqueda y descubrimiento del adn y del genoma humano, abren perspectivas posthumanas en el llamado transhumanismo.

No se trataría de comprender lo que el hombre es en esencia, sino de decidir lo que queremos ser, nuestro devenir como especie y que nos está influyendo en esta evolución.

¿Cuál es realmente la relación entre el hombre y la tecnología?

La técnica, sería la forma en la que el hombre construye su mundo, pero  interesaría conocer de qué forma afecta a la humanidad y su comportamiento, su  nueva relación con la tecnología.

Sin embargo, a nivel antropológico, no disponemos de los conocimientos técnicos para comprender la naturaleza de estas conexiones,  entre la técnica y la psique humana y por lo tanto sus repercusiones en la persona y su esencia.

Si sabemos, que los algoritmos, fulminan el control, expropian nuestra mente, de forma que tratan nuestros datos, como experiencias  para sacar réditos, comerciales, económicos… La sensación que tenemos es una sensación del no control del tiempo.

La salud mental y su vinculación con el mal uso de las redes sociales, está empezando a cuestionarse.

Para las redes sociales, el único producto posible eres tú y su logro, conseguir que tu comportamiento y atención, sea todo para ellas. Manipular tu forma de hacer y pensar.

Maestras de la manipulación, han pasado muchas horas, investigando datos y concluyendo en como poder dirigir nuestras mentes a través de ellos.

Con nuestros datos, construyen modelos y predicen nuestras emociones y acciones, a través de sus algoritmos de control.

Y aquí enlazamos  con la posverdad, hemos puesto el engaño y la falsedad en el centro de todo lo que hacemos, porque el cerebro es vulnerable, internet, la política y las redes sociales han encontrado en esta vulnerabilidad su caldo de cultivo y expresión.

Internet y las redes sociales, han filtrado en nuestra conducta humana, su propia filosofía y modelo de negocio, la mentira emocional, todo lo que haces en las redes, va orientado a conseguir un logro, ¨un bendito like¨ buscado desde la razón, que no desde el corazón, desde la mentira y el engaño.

Las redes sociales, no hacen nada que nos beneficie, si que nos manipule, son ingenieros especializados en captar nuestra atención,  tiempo y acciones y sin ser conscientes, explotando toda la vulnerabilidad de la psicología humana, buscando la adicción.

De todos es sabido, que la dopamina, es tremendamente adictiva, las redes sociales, provocan una necesidad constante de reconocimiento que aumenta nuestras dopaminas.

La gratificación es la base psíquica del funcionamiento de socialización  de las redes es el bucle  de retroalimentación de la validación social, queremos ser reconocidos.

La cuestión es, si hemos evolucionado lo suficientemente como personas, para que estos ¨likes¨, no nos afecten y entendamos que es un reconocimiento ficticio y efímero, que inmediatamente va en busca de otro.

Los ¨likes¨ crean un falso sentido de percepción en satisfacción, que si bien a los adultos nos cuesta controlarlo, en los adolescentes, está creando estragos y depresión.

Este nivel de  poder de influencia es totalmente nuevo, y la potencia de su procesamiento va aumentando cuanto más lo utilizamos, necesitamos pasar más y más tiempo…

Vas creando una visión del mundo con sesgo, según el entorno con el que te relacionas, ves una información  y cierras círculo con ella, otros ven otras preferencias.

Esta polarización de la información y de tus gustos y opiniones es la misma que la polarización de la política con la sociedad.

El objetivo, es dejarte en un estado de confusión, llega un momento en el que se confunde la verdad y la mentira, todo nuestro sistema está influenciado por Redes  y Política.

Somos conscientes de esta amenaza  existencial real ?

Se necesitan plataformas sociales responsables, VALORES, que no degraden la economía y la existencia humana, consciencia de que, una idea creativa y genial,  ha pasado a un fondo encubierto de  manipulación y  mentira, filtrado a …!

“Todo vale, con tal de obtener el preciado   LIKE…”

¿De dónde viene este desencanto por la sociedad y nuestro voluntariado virtual?

Carolina  Pamplona